Paleta de John Constable y paleta de acuarelas de J. M. W. Turner.

16 de marzo, 2025. Madrid.

Émile Bernard (L'Enterrement de Van Gogh, 1893).

 

“Salimos temprano. A cada lado del arroyo lleno de cascadas, una especie de camino, árboles de todas clases, helechos gigantescos, todo tipo de vegetación que va haciéndose cada vez más salvaje e impenetrable a medida que se sube hacia el centro de la isla.

Íbamos los dos desnudos, con un paño en la cintura y el hacha en la mano. El silencio era completo, únicamente se oía el ruido quejumbroso del agua sobre las rocas, monótono como el silencio. Y allí estábamos los dos, dos amigos, él un hombre joven, y yo, casi un anciano, de cuerpo y alma, de vicios de civilización, de ilusiones perdidas. Su cuerpo ágil de animal tenía formas armoniosas y caminaba, como un ser asexuado, delante de mí.

De toda esa juventud, de esa perfecta armonía con la naturaleza que nos rodeaba, se desprendía una belleza, un perfume (noanoa), que encantaba a mi alma de artista. De esa amistad tan bien cimentada, de lo simple a lo complejo, surgía en mí en amor.

Y estábamos solos los dos.

Tuve una especie de presentimiento de delito, el deseo de los desconocido, el despertar del mal. Después, el hastío papel de macho que siempre debe ser fuerte, protector. Ser, por un instante, el ser débil que ama y obedece.

Me aproximé, despreciando las normas, latiéndome las sienes.

El sendero se había acabado y había que cruzar el río; en ese momento, mi compañero se volvió haciéndome frente. El andrógino había desaparecido: era realmente un hombre joven; sus ojos inocentes tenían la límpida claridad del agua. Recobré la calma inmediatamente y probé con delicia el frescor del arroyo.

Me hundí vivamente en la maleza, que había ido haciéndose cada vez más salvaje; el niño seguía su camino, con los ojos todavía tranquilos. No había entendido nada; yo solo llevaba la carga de un mal pensamiento, toda una civilización me había precedido en el mal y me había educado en él.”

Paul Gauguin, Escritos de un salvaje

27 de febrero, 2025. Berlín.

 

Teo Hernández

Lunes 12 de diciembre de 1983. Malik por la tarde. Día de la Virgen de Guadalupe.

Es inútil filmar un trance (un individuo en trance) si no es a sí mismo, el cineasta en estado de trance.

(Diarios de Teo Hernández)

18 de febrero, 2025. Madrid.

 

Manoel de Oliveira

22 de diciembre, 2024. Berlín.

 

Constable. The Grove

2 de octubre, 2024. Berlín.

 
 

Lucinda Childs

 

1 de septiembre, 2024. Ginebra.

 

Diario de películas. Verano 2024 (visionados y revisionados)

Meat Joy (1964), Carolee Schneemann.

Fuses (1964-66), Carolee Schneemann.

Furiosa (Mad Max) (2024), George Miller.

La vida de bohemia (1992), Aki Kaurismäki.

Ven y mira (1985), Elem Klimov.

La zona de interés (2023), Jonathan Glazer.

Longlegs (2024), Oz Perkins.

El infierno del odio (1963), Akira Kurosawa.

Grupo salvaje (1969), Sam Peckinpah.

Pierrot el loco (1965), Jean-Luc Godard.

Su propia víctima (1964), Paul Henreid.

Tempestad en Washington (2023), Christoffer Guldbrandsen.

Carne para Frankenstein (1973), Paul Morrissey.

Videodrome (1983), David Cronenberg.

Dies Irae (1943), Carl Theodor Dreyer.

Al final de la escalera (1980), Peter Medak.

El último late night (2023), Cameron Cairnes y Colin Cairnes.

A propósito de Susan Sontag (2014). Nancy Kates.

El camino de Cutter (1981), Ivan Passer.

La chica de la fábrica de cerillas (1990), Aki Kaurismäki.

Un hombres sin pasado (2002), Aki Kaurismäki.

Posesión (1981), Andrzej Zulawski.

Otra mujer (1988), Woody Allen.

julio y agosto 2024.

 

Fuses, Carolee Schneemann

27 de agosto, 2024. Madrid.

 

Nadja, Breton

“Chirico reconoció entonces que no podía pintar más que sorprendido (sorprendido, él, el primero) por determinadas composiciones de objetos y que todo el enigma de la revelación se resumía para él en esta palabra: sorprendido.”

“Nunca podrá ver usted esa estrella como yo la veía. Usted no lo entiende: es como el corazón de una flor sin corazón.”

“Por lo que a mí se refiere, he de continuar viviendo en mi morada de cristal, en la que en cualquier momento uno puede ver quién viene a visitarme, donde todo lo que cuelga del techo y de las paredes se sostiene como por encanto, donde por las noches descanso en un lecho de cristal con sábanas de cristal, donde quién soy yo me será revelado más pronto que o más tarde grabado al diamante. Es cierto que nada me subyuga tanto como la completa desaparición de Lautréamont* detrás de su obras y que en mi pensamiento siempre tengo presente su inexorable “Tics, tics y tics”.”

*Lautréamont: “La poesía debe ser creada por todos. No por uno. ¡Pobre Hugo! ¡Pobre Racine! !Pobre Coppée! ¡Pobre Corneille! Tics, tics y tics.”

22 de agosto, 2024. L’Albufera.

 

Goya

4 de agosto, 2024. Madrid.

 

Godard

3 de agosto, 2024. Madrid.

Isabel Baquedano

23 de marzo, 2024. Bilbao.

 

James Tenney

 

2 de noviembre, 2023. Zaragoza.

Kiarostami

De vez en cuando vuelvo a Kiarostami. A su cine sin (aparente) artificio. Complejamente simple y lleno de vivencias. El otro día por fin vi su película "¿Dónde está la casa de mi amigo?" (1987), y sigo pensando en ella; en la obligación de movilizar la mirada (y el oído); en la poesía que encierra toda puerta y ventana; en la necesidad de lo irreal; pero sobre todo, en esa capacidad de Kiarostami de, con un pretexto simple, desarrollar una obra que encierra profundas reflexiones vitales.

Como dijo Dominique Noguez, "otra forma de mostrar traerá otra forma de pensar”.

s/f

 

Lucian Freud (carne)

9 de abril, 2023. Madrid.